Vi "una luz de la hostia", "una luz de puta madre... y la luz se fue hacia la moto", afirma rotundo Josemari Ojanguren tras volver a su caserio después de ver un partido del Athletic. Al día siguiente, un símbolo nacionalista, recordando a las famosas pistas de Nazca, apareció en el campo frente a su casa, hecho por una misteriosa fuente de calor.
Otro anónimo ciudadano bilbaíno afirmó, tras beberse unos txikitos y bajarse a tomar la fresca, haber visto a "un hombre con chapela verde" que se le quedó parado frente a la ría... "y yo viéndole. Y de buenas a primeras, baja, baja y se mete pa la ría".
¿Simples coincidencias? En absoluto. Según la Sociedad Ufológica de Bilbao, en Euskalherría se dan un 60% más de avistamientos OVNI que en el resto del mundo.
¿Qué misteriosas pretensiones tendrán los visitantes extraterrestres que visitan el País Vasco con tanta asiduidad?
Para los jubilados de Montejurra, el montañero del Pagasarri, el niño abducido de Ochandi (Vitoria) y el "prestigioso" filósofo-teólogo-antropólogo-estudioso de la cultura vasca Edward Osborne existe una respuesta muy clara: Los estraterrestres vuelven a su casa, como el Almendro por Navidad a visitar a sus parientes... los vascos.